¿Cómo conseguir dinero? Consejos para conseguir financiación de manera inteligente

Si necesitas dinero para salir de un apuro puntual o estás pensando en abordar nuevos planes y requieres financiación, debes seleccionar el instrumento financiero adecuado. Como verás, cada uno de ellos tiene unas condiciones y características determinadas y si eliges de forma responsable, evitarás problemas económicos y podrás llevar a cabo importantes avances en tu vida. Eso sí, solicitar dinero a entidades bancarias o privadas tiene consecuencias muy graves en caso de impago, por lo que piénsatelo dos veces antes de firmar cualquier contrato. Desde Codigodedescuentos.com te queremos ayudar a financiarte de forma responsable, ¡Toma nota!

financiacion domestica

Minicréditos

Podemos definir este producto financiero como préstamos personales rápidos cuya finalidad es afrontar posibles imprevistos económicos. Son muy sencillos de solicitar, ya que las entidades que comercian con ellos suelen operar a través de Internet y puedes pedir tu minicrédito vía telefónica o con un simple mensaje de móvil. Para hacer un uso responsable de estos productos, es necesario que comprendas cuál es su funcionamiento y qué condiciones suelen traer en sus contratos.

Cantidad concedida y plazo: La cantidad raramente superará los 600 euros y tendrás que devolver el dinero en un plazo reducido que no suele sobrepasar los 45 días.

Requisitos: Al tratarse de cantidades tan pequeñas, no te van a pedir mucha información para su concesión. Normalmente, bastará con tener más de 18 años y no figurar en ninguna lista de morosidad. Tampoco te van a pedir tu última nómina u otro aval, por lo que puede ser una solución para desempleados que necesiten el dinero de forma urgente.

Intereses: Las facilidades para obtener efectivo tienen consecuencias en forma de intereses y gastos de gestión. Estos costes asociados no van a bajar de un 20% de la cantidad solicita. Al tratarse de entidades privadas, no existe una supervisión del Banco de España. Esto significa que no existen límites en el tipo de interés, por lo que el importe a devolver puede dispararse de forma alarmante. Y si no pagas en el periodo acordado, los intereses de demora se activarán aumentando el coste final. Existe una gran competencia en este sector, circunstancia que contiene el precio de estos minicréditos. Por ello, te recomendamos que compares y apuestes por las entidades más conocidas y contrastadas.

Concesión del minicrédito: Una de tus principales virtudes es la rapidez con la que aceptan (o rechazan tu petición). El estudio va a ser inmediato y obtendrás una respuesta en cuestión de horas, tiempo que se verá reducido si la entidad con la que estás operando trabaja con tu banco habitual. Puedes acelerar los trámites realizando varias solicitudes vía online a la vez, de tal forma que firmes el contrato con la que primero se ponga en contacto contigo.

Nuestra recomendación: Son un arma de doble filo para una persona ahogada por los gastos domésticos. Es posible que te salven de un apuro puntual, pero si acostumbras a tirar de este producto como medio de financiación habitual, los costes financieros terminarán aumentando tu deuda y pondrás en serio peligro tu situación financiera. Además, su facilidad de solicitud y concesión te tentarán a conseguir efectivo de esta forma cada vez que estés en problemas. Tener la certeza de poder devolver el importe más los intereses es una forma de emplear este producto de forma responsable.

Anticipos de la nómina

Si trabajas por cuenta ajena y llegas apurado a fin de mes, quizás no conozcas esta alternativa para sortear un imprevisto económico con todas las garantías. El Estatuto de los Trabajadores contempla el anticipo de la nómina como un derecho más, por lo que la ley ampara la solicitud de un adelanto de tu sueldo. Como verás a continuación, no es la única opción de financiación que puede nacer del seno de una empresa.

Anticipo nomina

Anticipo a cuenta de salario:  La cantidad que puedes adelantar nunca será superior al 90% del último periodo trabajado y no cobrado. Por ejemplo, si eres mileurista y el día 20 solicitas un anticipo, la máxima cantidad que podrían concederte es 600 euros. Eso sí, es una práctica excepcional y se te descontará de la nómina al mes siguiente como norma común. También es cierto que los convenios colectivos de cada sector pueden ajustar el funcionamiento de estos anticipos y limitarlos a ciertas situaciones especiales como el nacimiento de un hijo o la compra de un inmueble. Otras cláusulas habituales en este tipo de contratos pueden disponer un tope de nómina a anticipar o facilidades en la devolución, de tal forma que puedas dividirla en varias mensualidades y amortiguar el gasto. En cualquier caso, te aconsejamos que te informes sobre las características concretas del convenio que regula la actividad de tu empresa porque puedes aprovecharte de ventajas adicionales para financiarte de forma esporádica.

Créditos de empresa: La flexibilidad que comentábamos anteriormente en materia de cantidad adelantada y plazos de devolución nos acerca más a un producto denominado créditos de empresa. La diferencia es que negocias la forma de devolver el importe con o sin intereses con tu empresa, operando ésta como una entidad financiera. Los encargados de estudiar el préstamo tratarán de asegurar la vuelta del capital acordado a través de fijar unas cuotas de devolución en un periodo determinado, incluyendo intereses de demora en caso de impago. Además, las condiciones variarán en función de tu antigüedad, el cargo o los motivos de la solicitud. Si tu posición en la empresa es favorable es posible que encuentres mayor flexibilidad en la forma de pago, adaptándote a tus necesidades. Este tipo de soluciones están orientadas a empleados que mantienen una buena relación con los altos cargos de la compañía, de tal forma que consiga ventajas que un banco tradicional no le ofrecería en ningún caso.

Créditos nómina: La última alternativa relacionada con tus rendimientos del trabajo son anticipos de la nómina que puede proveerte el banco en el que tienes domiciliados tus ingresos laborales. La cantidad concedida nunca será superior a tres nóminas, por lo que no esperes conseguir más de 3000 € de media. Este tipo de productos no suelen incorporar intereses al capital como un préstamo tradicional, pero pueden incluir intereses de demora de hasta un 8% en caso de que no pagues tus cuotas en el tiempo acordado. Esta cifra es orientativa y si quieres datos exactos, consulta con tu banco habitual. Otro inconveniente que podríamos citar es que los plazos de devolución pueden ser reducidos, así que asegúrate de que podrás devolver el dinero cómodamente.

Tarjetas de crédito

Este instrumento financiero ha sido uno de los mayores quebraderos de cabeza para las familias españolas. Su utilización irresponsable ha endeudado a multitud de personas que desconocían que su tipo de interés podía ascender hasta un 20%. No es cuestión de demonizar esta herramienta de pago, pero ha ocasionado grandes problemas que nos gustaría evitarte. Toma nota de las tipologías más peligrosas para hacer un uso responsable de las tarjetas de crédito.

tarjetas de creditos

Rechaza del pago aplazado: Las tarjetas revolving aplazan la deuda que vas generando con tus compras durante meses en los que vas pagando una cuota con unos intereses desorbitados. Dichos intereses se calculan sobre el total de la deuda, por lo que van aumentando a medida que pasa el tiempo. Evita cualquier tarjeta que incluya cláusulas de aplazamiento, pues son muy dañinas para la economía doméstica. La única alternativa para aplazar tu deuda de forma segura y sin intereses son las tarjetas de débito con pago aplazado, que te permiten elegir un día para hacer efectivo el gasto en tu cuenta.

Huye de la regeneración del crédito: Hay tarjetas que funcionan exactamente como préstamos personales, poniendo a tu disposición un importe que debes devolver. Pero esto no es todo, ya que algunas regeneran el crédito de forma automática, teniendo siempre una cantidad disponible en la tarjeta para ser gastada. Estas prácticas invitan al despilfarro y al descontrol de las cuentas domésticas, por lo que trata de evitar esta clase de servicios.

Infórmate de las condiciones de tu tarjeta: Las entidades financieras están obligadas por ley a informarte sobre la totalidad de las particularidades que tiene la tarjeta que quieres contratar. Debes asegurarte especialmente de que te faciliten el tipo de interés fijado, los gastos de gestión y las comisiones. En muchas ocasiones no estarás obligado a pagar este tipo de servicios, por lo que pásate por tu entidad a renegociar las prestaciones de tu tarjeta. Si consigues ahorrar en este tipo de partidas, puedes hacer un uso adecuado de este instrumento financiero. Además, es muy importante que conserves por escrito el contrato acordado para poder defenderte en caso de que carguen a tu cuenta algún tipo de gasto inesperado.

Aprovecha tarjetas con promociones: Existen tarjetas de débito o crédito que pueden resultar atractivas debido a que te devuelven un porcentaje de las compras o aplican descuentos en algunos establecimientos. Para ahorrar gasolina, algunas también incluyen programas de puntos y bonificaciones. Eso sí, hay otras promociones que no van a hacerte tanta gracia. Sospecha si el tipo de interés de tu tarjeta es muy bajo en relación a la media del mercado, pues podría tratarse de una tasa introductoria. Este tipo de cebos tratan de adquirir clientes que no reparan en leer la letra pequeña del contrato. Este tipo de interés promocional puede esconder una fuerte subida una vez pasado este periodo, así que no te dejes llevar por los reclamos publicitarios y profundiza en la búsqueda de información.

Préstamos personales bancarios

La actual crisis ha cortado el grifo del préstamo por parte de las entidades bancarias, es un hecho que todos conocemos. Actualmente, los requisitos para acceder a un crédito se han endurecido y es necesario acudir preparado a tu sucursal para que la negociación pueda llegar a buen puerto. Si estás pensando en pedir un préstamo, reflexiona sobre nuestras recomendaciones:

Reúne la documentación necesaria: Puede existir alguna variación, pero los bancos van a pedirte documentación para valorar tu capacidad solvente. Copia del contrato de trabajo, últimas nóminas, escrituras de la vivienda, tu declaración de Hacienda… son algunos de los papeles que conviene que prepares con antelación. En este sentido, ganarás muchos puntos si tu situación laboral es estable y gozas de un contrato indefinido.

Comparar las alternativas: A pesar de que haya sido complicado que una sola entidad se haya animado a concederte un préstamo, te recomendamos que hagas un esfuerzo extra y busques otras opciones para poder comparar las condiciones. No accedas a la primera opción disponible y baraja alternativas más atractivas para ti. El tipo de interés, las comisiones de apertura y gestión o la comisión de estudio son aspectos donde debes poner especial atención.

Cantidad solicitada y justificación: Tienes que tener muy claro el importe exacto a pedir. Si es una cantidad pequeña, recuerda que puedes echar mano de micro-créditos de entidades bancarias. En caso de que superes los 600 euros, tienes que ajustar al máximo el importe que vas a requerir al banco. Te aconsejamos que acompañes esta cantidad de una justificación razonada de la financiación, a poder ser con un presupuesto desglosado. Evidentemente, el banco va a mirar con mejores ojos a una persona que solicita un préstamo para pagar los estudios de su hijo que si quieres pagarte un crucero.

Acelera en la devolución: Aunque seas una persona que garantiza solvencia, reducir lo máximo posible el número de plazos va a aportar mayor seguridad a la entidad financiera. Trata de ajustar la cantidad de cada cuota para aumentar la posibilidad de concesión y reducir el pago en concepto de intereses. Eso sí, no sería conveniente destinar más del 40% de los ingresos mensuales a devolver cuotas de préstamos. Teniendo en cuenta que la cantidad máxima recomendada de hipoteca se fija entorno al 30% de tus ingresos, destinar al préstamo personal cualquier porcentaje por encima del 10%  supondría poner en riesgo tu estabilidad financiera.

Simular la cuota: Si quieres conocer la cantidad detallada, te quedarás más tranquilo teniendo a mano el cuadro de amortización del préstamo. Es posible que el banco te facilite esta información, pero puedes hacer tus cuentas y “jugar” con los números a través de numerosos simuladores de préstamos que puedes encontrar por la red.

Producto financiero con riesgo: Se trata de una forma de hacer frente a tus obligaciones de pago puntuales, pero debes tener en cuenta las consecuencias en caso de impago. Seguro que ya eres consciente del peligro, pero no perdemos nada por recordártelo. Retrasarte en las cuotas podría producir el embargo de tu nómina y en severos casos, de tu vivienda o cualquier bien que tengas a tu nombre.

Prestamos personales

Préstamo hipotecario

Un préstamo hipotecario es un método de financiación que te permite disponer de una cantidad de dinero determinada para adquirir o rehabilitar una vivienda o cualquier bien inmueble. La particularidad de esta alternativa de financiación es que el titular del préstamo pone de garantía el propio inmueble. En caso de impago, la vivienda que has adquirido pasará a ser propiedad de la entidad financiera. Si estás pensando en reducir tu gasto en vivienda o te estás planteando si es mejor comprar o alquilar, te recomendamos que eches un vistazo a nuestro post sobre vivienda. Volviendo al tema que nos ocupa, vamos a darte las claves para solicitar una hipoteca sin poner en peligro la economía doméstica.

Tiempo y cuantía a amortizar: No te conviene contratar una hipoteca cuyo plazo sea superior a 20 años porque sería negativo para tu situación financiera y pasarías demasiado tiempo pendiente de un gasto fijo mensual. Como te habíamos comentado anteriormente hablando de préstamos, en ningún caso la cuota a pagar cada mes debe exceder el 30% de los rendimientos del trabajo generados entre toda la familia.

Sistema de amortización para tu hipoteca: Es un tema que genera un debate constante y debes conocer ambos métodos. En primer lugar, tienes el sistema más conocido, el método francés. En este caso, el pago mensual es el mismo durante toda la hipoteca pero el concepto de la cuota varía. Al principio, una mayor parte de la cuota está destinada a pagar intereses mientras que el importe destinado a pagar el capital es muy reducido. Conforme vamos llegando a los últimos periodos de nuestra hipoteca, la cuota cubrirá en mayor medida el capital de la vivienda y prácticamente no pagaremos intereses. Esto significa que puedes haber pasado 10 años pagando tu hipoteca y no has abonado ni la mitad del valor real de tu vivienda. El hecho de pagar la misma cantidad de dinero en cada periodo aporta seguridad a las familias y lo posiciona como el método más extendido de amortización.

En segundo lugar, te resumimos el método alemán. Con este sistema vas a pagar una cantidad constante del capital de tu vivienda durante toda tu hipoteca y los intereses van a comenzar siendo muy elevados para ir reduciéndose con el paso del tiempo. En síntesis, vas a comenzar pagando mucho más, pero vas a destinar tu dinero a pagar el valor de la vivienda desde el primer momento. Esta opción te asegura que a mitad de tu hipoteca hayas pagado la mitad del capital y la mayor parte de los intereses, por lo que puede ser una opción interesante si te encuentras en un periodo de bonanza económica.

Gastos asociados a la contratación: Además de negociar tu hipoteca, vas a tener que hacer frente a gastos relacionados como el registro de la propiedad y la notaría. Antes de firmar cualquier contrato, revisa las condiciones del mismo, pues es posible que te hayan colado algunos servicios complementarios que no son estrictamente necesarios para ti. Hay muchos trámites que puedes realizar por ti mismo para ahorrarte importantes honorarios y no sólo nos referimos a las notarías. Si gestionas la visita de las viviendas en lugar de solicitar los servicios de una agencia inmobiliaria, puedes ahorrarte un pellizco y créeme, su labor es prescindible.

Unos consejos extra: Echa un ojo a los pisos que ofertan los bancos, especialmente a aquel con el que trabajas habitualmente, pues te ofrecerá condiciones especiales si eres un buen cliente. Al pedir tu hipoteca, reduce el importe lo máximo posible entregando una entrada lo más elevada que puedas. Una vez concedida, organiza un plan de ahorro familiar que garantice que siempre podrás pagar tu cuota mensual. Pásate por nuestra entrada sobre finanzas personales para aprender útiles consejos al respecto.

Consecuencias del impago: Si te retrasas en los pagos, tendrás que hacer frente a los intereses de demora. En caso de que dejes de pagar, el banco puede hacerse con tu vivienda y si el valor de la misma no cubriera la deuda, deberás responder con el resto de tus bienes. Tristemente, los desahucios están a la orden del día y suponen la destrucción de la economía doméstica. Las consecuencias de no pagar tu hipoteca son muy perniciosas por lo que realiza un estudio profundo de tu situación económica antes de tomar una de las decisiones más importantes en tu vida.

Préstamos de estudios

La dificultad para encontrar trabajo unido al aumento de la competitividad en el mercado laboral conduce a muchas personas a plantearse mejorar sus competencias a partir de la realización de una carrera universitaria, un máster o un curso. En muchos casos, la falta de recursos es la principal barrera para acceder a una educación que nos permita prepararnos para el futuro. Una posible solución podría ser echar mano de los préstamos para estudios, un instrumento financiero muy popular en otros países cuya demanda está creciendo dentro de nuestras fronteras en los últimos años.

Condiciones especiales: Este producto se caracteriza por un tipo de interés más atractivo unido a un periodo de carencia. Esto último hace referencia a la posibilidad de no devolver ninguna cuota durante el periodo en el que estás estudiando y comenzar a pagar en el año que consideres oportuno. Existe bastante flexibilidad al respecto, ya que algunas entidades permiten aplazar el pago del capital más los intereses y otras te dan la oportunidad de abonar los intereses durante tus estudios para ocuparte del importe del préstamo con posterioridad.

Entidades financieras y centros de formación: Las propuestas más atractivas para financiar tu formación suelen estar adheridas al centro educativo donde quieres realizar tus estudios, por lo que te recomendamos que preguntes allí en primer lugar. Además, no dejes de informarte sobre becas y ayudas que podrían reducir el importe del capital solicitado si reúnes las condiciones necesarias para su concesión.

Prestamos universitarios

Finalizamos el post sobre productos financieros con una idea resumen con la que te tienes que quedar. Cada alternativa financiera que hemos analizado tiene una finalidad concreta. Si eliges el instrumento adecuado y valoras los factores que hemos ido desarrollando para cada opción, reducirás el riesgo de caer en problemas financieros. Esperamos que este artículo te haya aclarado tus dudas sobre la financiación doméstica. Puedes aprender sobre otras conductas responsables de ahorro en nuestra guía de trucos para ahorrar, así como visitar nuestro blog para estar al tanto de nuestros consejos y promociones en Internet. Recuerda que también puedes seguirnos en redes sociales donde vamos comunicando todas las novedades. Estos son nuestros canales: Facebook, Twitter, Youtube y GooglePlus.