¿Cómo pagar menos impuestos? Guía práctica para defender tu dinero

Durante el mes de julio las familias españolas están de “celebración”. No me refiero a las vacaciones veraniegas, es que ha surgido una nueva fecha señalada: El Día de la Liberación Fiscal. ¿Y esto qué quiere decir? Pues que si dedicaras tu sueldo íntegro a pagar todas las obligaciones tributarias generadas durante un año entero, afrontarías el último recibo en julio. A partir de este momento, el dinero disponible de tu nómina se podría destinar a tu propio disfrute. Es decir, invertimos 184 días de trabajo al año en pagar impuestos… ¡184! El afán recaudatorio de impuestos en España es muy elevado y las expectativas tampoco son favorables para nuestros bolsillos. Este hecho nos ha parecido un motivo suficiente para realizar este post sobre la carga impositiva en nuestro país, tratando de aportar recomendaciones tanto para ciudadanos como para empresas. Si quieres aprender a ahorrar dinero en cada impuesto, ¡Continúa leyendo!

Guia impuestos

Impuestos que gravan al ciudadano, ¿Cómo podemos reducir el importe?

Como hemos visto anteriormente, la carga impositiva en nuestro país ahoga a muchas economías familiares y empresas cada mes. Pagamos impuestos en numerosos conceptos, pero en este caso vamos a centrarnos en aquellos que representan un mayor porcentaje de tus gastos mensuales. Porque si bien tenemos que afrontar el pago, podemos tratar de reducir el importe a través de unos sencillos consejos que te permitirán ahorrarte un pellizco.

Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas: Nos centramos en la Declaración de la Renta que gran parte de los españoles debemos realizar cada año, ya que después trataremos con más detalle la implicación de este impuesto en tu nómina. En cada campaña de la Renta se suceden las novedades tributarias por lo que vamos a tratar de darte consejos lo más generales posible. No obstante, es necesario que revises la ley vigente antes de rendir cuentas a Hacienda.

  • Analiza detenidamente el borrador. Un consejo básico y que mucha gente se salta, dando el “ok” al borrador sin leerlo cuidadosamente. Es posible que haya errores o aspectos que no estén incluidos en tu declaración, así que conviene revisarlo a fondo. Nadie tiene tanta información sobre tus circunstancias personales como tú, por lo que asegúrate que se han tenido en cuenta todos los factores para calcular tu impuesto.
  • Detalla los cambios de tu situación personal. Aunque parezca mentira, cada año tus circunstancias personales sufrirán cambios que tienen consecuencias a nivel impositivo. Tener un hijo, reflejar una discapacidad, cuidar de una persona en tu domicilio…este tipo de aspectos variarán la declaración y el borrador puede no reflejarlos. Párate a pensar en los cambios que has sufrido a tu alrededor.
  • Un repaso a las deducciones. La deducción por alquiler en la declaración de la renta, ha sido eliminada recientemente, así como la de por compra de vivienda, tal y como explicamos en nuestro post acerca de consejos sobre cómo ahorrar en vivienda, pero algunas deducciones que todavía siguen vigente son las de afiliación a sindicatos, etc, En cualquier caso, siempre resulta conveniente consultar esto con detalle antes de presentar tu declaración de la renta.
  • Revisa las deducciones autonómicas. Un error muy común en los borradores emitidos por Hacienda es no contemplar las deducciones autonómicas. A pesar de que cambian en cada periodo, siempre hay deducciones fiscales a las que acogerse que optimizarán la cantidad resultante.
  • Un asesor fiscal puede ser una solución. Ante una operación compleja que nunca has gestionado a nivel impositivo o una duda que temes no poder resolver, es preferible gastarte unos euros en un asesor que tener que afrontar las sanciones por cometer alguna infracción en la declaración. Además, tener que realizar una declaración complementaria para subsanar el error también trae unos gastos que tendrás que soportar tú. Gestorías como Cuentica.com prestan este servicio a empresarios y autonómos que trabajan con ellos. Si eres trabajador por cuenta ajena, deberás preguntar a una gestoría de tu localidad o bien en tu entidad financiera para saber si te prestan este servicio. Algunas entidades financieras (bancos) ofrecen este servicio sin coste para sus clientes, si tienen una buena relación y vinculación con la entidad. Te recomendamos que para lograr este tipo de ventajas revises nuestro artículo acerca de cómo mejorar tus finanzas personales, cómo sacar más a tus ahorros y los mejores productos financieros para ahorrar.
  • Sopesa realizar la declaración conjunta. Si estás casado o convives con tu pareja y tienes un hijo, podrías plantearte hacer la declaración de la renta conjunta. Por norma general, es una medida que suele compensar si uno de los cónyuges está trabajando y presenta rentas elevadas y el otro apenas aporta ingresos. Eso sí, hay que valorar cada caso porque entran en juego aspectos como los mínimos personales o deducciones en la vivienda.

Impuesto sobre el Valor Añadido: Partiendo de la base de que el IVA es un impuesto que grava el consumo y recae sobre el ciudadano, el margen de ahorro es muy reducido. Cada transacción no exenta que realices va a ocasionar la aplicación de este impuesto que se presenta en tres tipos de gravamen diferentes. Tipo general de un 21%, tipo reducido al 10% y tipo superreducido al 4%. La única opción de no pagar este impuesto es realizar tu operación en negro, es decir, no realizar factura. En ningún caso te la recomendamos debido a que perderás cualquier derecho como consumidor, por no hablar del fraude fiscal que estará incurriendo tanto la empresa como el cliente en cuestión. La verdadera vía legal para reducir el coste del IVA es reduciendo la base imponible o lo que es lo mismo, comprando menos. Si quieres ahorrar en las compras domésticas te recomendamos que te pases por el resto de posts de nuestra guía de trucos para ahorrar.

IVA reducir consumo

Impuesto sobre Bienes Inmuebles: El IBI es un impuesto que grava la titularidades sobre bienes inmuebles urbanos o rústicos. En función de la provincia o la Comunidad Autónoma la cifra de este impuesto varía, pero se puede conseguir reducir su importe a través de los siguientes consejos:

  • Domiciliar el recibo:  Si domicilias en tu cuenta el recibo del ayuntamiento, puedes beneficiarte de un 3% de descuento en el importe.
  • Bonificación por vivienda de protección oficial: Ante esta situación tienes derecho a una rebaja del 50% durante tres años. Eso sí, debes solicitar esta ayuda en el mismo año que firmaste el contrato de la vivienda.
  • Familias numerosas: Si es tu caso, puedes aprovechar descuentos que varían en función del valor catastral de la vivienda que tienes registrada a tu nombre.
  • Fraccionamiento del pago: Cada Comunidad Autónoma te va a ofrecer unas condiciones de fraccionamiento concretas, por lo que recomendamos que te pongas en contacto con el Ayuntamiento de tu localidad. Por norma general, dividir el pago en cuotas suele traer pequeñas bonificaciones en el importe total.

Impuesto de Circulación: El IC es un tributo que debe pagar cada titular de un vehículo el 1 de enero de cada año natural. En este caso también hay diferencias abultadas entre las Comunidades Autónomas. En España hay personas que con el fin de pagar menos en este impuesto se empadronan en localidades diferentes a las que residen, como por ejemplo, pueblos cercanos. Aunque esto en principio puede suponer una ventaja, hay que hay que tener en cuenta que este hecho puede ocasionar la pérdida de otras ventajas como el hecho de que cambie tu centro de salud más próximo a tu domicilio de residencia y otros muchos más inconvenientes. Por último, si vas a dar de baja tu vehículo contacta con el Ayuntamiento para que te devuelva la parte proporcional del impuesto.

Impuestos vinculados a tu nómina

La diferencia entre el salario bruto mensual y el salario neto que te llevas a tu bolsillo es considerable. En muchos casos, puede que no comprendas las partidas que minoran tu retribución como trabajador por cuenta ajena. En este apartado vamos a contarte qué impuestos están detrás de dicha reducción, lo que te facilitará la comprensión de tu nómina. Para hacerte una idea más clara y visual de las características de una nómina, consulta este interesante artículo.

Actibva nomina

Importe a pagar a la Seguridad Social: Es una cantidad que actualmente supone entre un 6%-7% del salario y que varía en función del sector en el que esté operando la empresa para la que trabajas y el convenio colectivo al que estés acogido. A través de este concepto estás pagando tu cobertura en caso de accidente o enfermedad común y seguro de maternidad. Este dinero también va destinado a la prestaciones por desempleo y la formación profesional. Según la estructura de tu nómina puede haber una parte que no esté sujeta al pago de este impuesto o su importe puede ser diferente, por lo que te recomendamos que revises tu caso con el departamento de recursos humanos de tu organización en caso de dudas.

Retenciones como pago a cuenta del IRPF: Cada asalariado abona una cantidad diferente en el IRPF en su nómina, debido a que es un impuesto que depende del propio importe del salario, del tipo de contrato y de determinadas circunstancias familiares. Cada uno de estos pagos podrán ser deducidos cuando realices la Declaración de la Renta, por lo que te tocará pagar menos o te devolverán más dinero. Si ahora en tu empresa te retienen un % menor de IRPF del que te correspondía y posteriormente en la declaración de la renta te sale a pagar, no te asustes, es mejor así que no al revés. ¿Por qué? Siempre será preferible recibir el mayor importe posible cada mes en tu nómina y más tarde ajustar cuentas con hacienda. En el caso contrario, recibirás  menos liquidez mensualmente y además tendrás que esperarte a la devolución por parte de Hacienda porque en tu empresa te aplicaron una retención superior a la que te correspondía. Así que recuerda, cuando tus ingresos anuales no son para tirar cohetes (aproximadamente unos 12000€ brutos anuales procedentes de un solo pagador) lo mejor que puedes hacer es hablar con recursos humanos y comentarles que prefieres la menor retención posible en tu nómina en concepto de IRPF. 

Entender nomina

Entender cómo está estructurada nuestra nómina es imprescindible para nuestra vida cotidiana y merece la pena que dediques un tiempo a analizar cada cifra y complemento integrado. Además, es fundamental guardar a buen recaudo tu contrato de trabajo, así como archivar las nóminas en orden temporal. Si quieres pedir un préstamo, alquilar un piso o solicitar una hipoteca van a pedirte referencias sobre tu solvencia y estabilidad económica y las últimas nóminas son el documento más habitual.

Si trabajas por cuenta propia: Te explicamos con el fin de ahorrar en impuestos que te conviene más… ¿Es mejor operar en régimen de autónomos o como empresa? 

Hasta el momento, hemos visto impuestos que gravan la actividad del ciudadano que trabaja por cuenta ajena. Ahora queremos dedicar un apartado a los trabajadores por cuenta propia. El tejido empresarial español está compuesto en mayor medida por pequeñas y medianas empresas que luchan cada día por salir adelante. Desde Codigodedescuentos.com queremos darte las claves para seleccionar la forma jurídica más favorable en materia fiscal en función de numerosos factores que dictarán qué es lo mejor para tu negocio.

Impuestos diferentes en función de la fórmula jurídica

Antes de comparar las ventajas fiscales que ofrece cada una de las alternativas a analizar, conviene tener presentes qué impuestos debemos presentar de acuerdo a la ley vigente. Los autónomos deben afrontar el pago del Impuesto de Actividades Económicas (IAE), el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y hacer de recaudadores del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), entre otros. En el caso de la Sociedad Limitada, la principal diferencia radica en que la Sociedad Limitada debe pagar el Impuesto de Sociedades en lugar del IRPF que abona el autónomo.

Impuesto de Sociedades VS Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas

Las cuantías a pagar de estos dos impuestos son el principal dilema que se plantean los empresarios en el momento de elegir su forma jurídica. Para tratar de comprender qué opción es más ventajosa y en qué casos, el primer paso es definir la naturaleza de cada una de estas cargas impositivas.

Impuesto de Sociedades: Una Sociedad Limitada tributa el IS a un tipo único cuya cifra depende de ciertas circunstancias. En primer lugar, las sociedades constituidas a partir del 1 de enero de 2013 gozan de un tipo reducido del 15% sobre una base imponible comprendida entre 0 y 300.000 €. Si la base excede dicho límite, el tipo correspondiente es de un 20%. Una vez pasados estos dos años, el tipo general se fija en un 25%. Eso sí, esta cifra aumenta hasta el 30% si se trata de grandes empresas. La reforma fiscal del gobierno plantea eliminar dicho aumento, pero actualmente continúa funcionando.

Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas: El IRPF soportado por los autónomos se trata de un impuesto progresivo que depende de la actividad económica de la empresa. Es decir, cuánto más ganes, más vas a tener que pagar. La Agencia Tributaria establece una serie de tramos con diferentes porcentajes a aplicar en la base imponible. Dichos segmentos cambian cada año y se esperan cambios para la próxima reforma que baraja el ejecutivo. Por ello, toma estos consejos como recomendaciones generales y preocúpate por analizar la ley que esté en vigor en el momento que estés haciendo números para tu empresa.

autonomo o sociedad

Analizando los tramos actuales a día de hoy, si la base imponible supera los 17.707 euros te podría compensar optar por la Sociedad Limitada, ya que te encontrarías en el segundo tramo del IRPF, segmento que grava a un 30%. Tomando como comparación el tipo regular del IS -25%-, podrías ahorrar un 5% en este impuesto. No obstante, esta cifra de ahorro es relativa, porque debes tener en cuenta que decidirte por un régimen de Sociedad Limitada va a generarte unos gastos extra que podrían neutralizar esa pequeña cantidad. Por ello nuestra recomendación es que valores todos los factores que entran en juego para realizar una comparación lo más realista posible. Puedes encontrar una útil comparativa sobre los gastos en este artículo de Emprendedores.

Analiza otros factores a tener en cuenta

Apostar por una fórmula jurídica únicamente por el tratamiento fiscal que supone, resultaría una decisión muy imprudente. Por ello, queríamos recordarte una serie de variables que influyen de forma directa y que tendrás que tener en cuenta para definir si te conviene más registrarte como autónomo o fundar una sociedad limitada.

Características de la industria: Debes realizar un análisis del sector económico en el que estás encuadrado. Si tu intención es trabajar con grandes compañías, es posible que sólo quieran negociar con sociedades. Analiza el tejido empresarial y la forma jurídica que han tomado las empresas que poseen mayor cuota de mercado.

El número de empleados: Si la empresa genera una cantidad de trabajo inasumible para la plantilla actual, es posible que sea necesario contratar personal. A pesar de que un autónomo puede redactar contratos de trabajo, es la sociedad la que puede disfrutar de importantes deducciones en el Impuesto de Sociedades.

Aumento del número de socios: Ante el crecimiento de una organización, optar por aumentar los socios es una medida que contempla cualquier sociedad para realizar un incremento del capital social.

Participación en concursos públicos: En muchos de estos concursos puedes encontrar como requisito ser una sociedad, por lo que si eres autónomo no tendrías opciones. Además, se revisan aspectos como la solvencia o la claridad de las cuentas independientemente de tu forma jurídica.

Financiación bancaria: Dentro de las dificultades coyunturales para todos, una sociedad tiene menos problemas para conseguir un préstamo de una entidad financiera que un autónomo. De hecho, la mayoría de entidades los incluyen en el segmento de particulares y las ofertas no están adaptadas a sus necesidades.

Limitación de la responsabilidad: Un autónomo tiene responsabilidad ilimitada, lo que significa que en caso de deudas respondería con el patrimonio empresarial y también personal. Y en caso de cónyuge en régimen de gananciales, también se podría reclamar su patrimonio. En el caso de la sociedad limitada sólo tendrías que responder con las aportaciones de capital realizadas, dejando el patrimonio personal a salvo. Eso sí, si acudes a pedir un préstamo y los avales de la sociedad no son suficientes, el banco podría pedirte avales propios. Es decir, existe responsabilidad ilimitada pero hay ocasiones en las que también podrías poner en riesgo el patrimonio familiar.

Desgravación: Si te decides por la sociedad mercantil, podrás desgravarte hasta un 100% de los gastos relacionados en la actividad. No es el caso de los autónomos, que como mucho pueden desgravarse el 50% de sus gastos, lo que significa que en algunas ocasiones tendrás que pagar más por un mismo servicio.

Plazos: Si necesitas iniciar la actividad comercial cuanto antes, obviamente la forma más rápida es darte de alta como autónomo. Los trámites necesarios para una SL pueden alargar el plazo hasta 30 o 40 días. En cualquier caso España es uno de los países peor valorados en creación de empresas, ocupando el puesto 142 de 185 países analizados. Ármate de paciencia.

Burocracia: Respecto a los trámites a realizar, son más sencillos si optas por ser autónomo. Es suficiente con rellenar un documento en Hacienda y darte de alta en la Seguridad Social. En este sentido, el gobierno lanzó un decreto con el fin de facilitar la creación de empresas con sólo 100 € de inversión y en 24 horas. Puedes leer un interesante artículo al respecto pinchando aquí. En cuanto a la sociedad mercantil, implica la creación de una persona jurídica nueva con los requisitos inherentes a la misma. Registrar el nombre, constituirte ante notario o realizar los estatutos sociales son algunos de los trámites que deberás llevar a cabo si no quieres enfrentarte a fuertes sanciones antes de haber comenzado la actividad comercial.

Capital inicial: La sociedad limitada exige un capital inicial marcado por ley de 3.000 euros más los gastos de gestión. En cambio, la figura del autónomo no requiere de un capital inicial escriturado. Para valorar los costes desde un punto de vista práctico, te recomendamos la comparativa realizada en este artículo de Emprendedores.es.

Toma de decisiones y control sobre la organización: Un empresario individual autónomo tiene independencia para tomar las decisiones que considere oportunas y el control de la empresa es total. No ocurre lo mismo si montas cualquier tipo de sociedad con varios socios, donde necesitarás su apoyo para realizar los cambios que consideres oportunos. En este sentido juega un importante papel tu personalidad y el tipo de negocio que has planificado.

Transmisión de capital: El hecho de haber aportado un mínimo de capital en una sociedad facilitará la venta parcial o total de tu empresa a un tercero a través de participaciones. Si estás pensando en crear una empresa para venderla cuando haya aumentado su valor, toma nota. En el caso de un empresario autónomo el proceso es más complicado.

Imagen de la empresa: Una sociedad está obligada a depositar las cuentas anuales en el registro mercantil, lo que otorga una mayor sensación de profesionalidad a los diferentes agentes del mercado. En algunos casos, la ausencia de un control contable tan riguroso hacia autónomos puede perjudicar a su imagen. Eso sí, se trata de algo completamente subjetivo. Puede haber sociedades valoradas en millones de euros llevando a cabo fraudes (sólo tienes que abrir el periódico) y empresarios autónomos con unas cuentas impolutas que tienen una imagen impecable en su sector. La imagen hay que ganársela, da igual la forma jurídica que hayas escogido.

Como ves, hay muchísimos factores a tener en cuenta. Aunque aparentemente resulte más barato ser autónomo, tendrás que reflexionar sobre todas estas variables para definir qué fórmula jurídica si adapta mejor a tus necesidades y a las características del mercado en el que estás compitiendo.

Comparativa respecto a otros países europeos

Una vez hemos visto todo el contenido referente a carga impositiva, toca compararnos con nuestros vecinos europeos. Vamos a tratar de valorar nuestra presión fiscal desde el punto de vista del ciudadano y desde el punto de vista empresarial. ¿Pagamos más impuestos que Francia, Reino Unido o Alemania? ¿O en el fondo somos unos privilegiados? A continuación podrás salir de dudas…

España en relación a la media Europea

Para simplificar la comparación entre España y el resto de países miembros de la UE, centramos el análisis en los tres impuestos más importantes que se pagan en la zona euro: IRPF, IVA y Sociedades. La siguiente imagen muestra las principales cifras y acompaña la clasificación de un promedio en la zona euro que ayuda a comprender cuál es nuestra posición en materia de presión fiscal.

Impuestos ue

Como podéis ver, España se encuentra situada en la parte alta de la clasificación de los tres impuestos. En IRPF ocupamos el tercer peldaño, sólo superados por Bélgica y Portugal. El tipo de gravamen máximo que se puede pagar en nuestro Impuesto de la Renta de las Personas Físicas es un 8.6% superior a la media de la UE. Respecto al IVA, la posición en el ranking se ajusta al promedio de Europa. Sólo estamos medio punto porcentual por encima de la media, por lo que es un tributo que sufrimos de forma equitativa. En cuanto al Impuesto de Sociedades, el tipo de gravamen máximo español -30%- se eleva a la sexta posición, muy similar al de Alemania. El promedio europeo nuevamente se sitúa por debajo con un 25,3%.

Si estas cifras te han mosqueado, el problema más grave viene en la última fila, que ordena los ingresos relativos a impuestos en función del PIB de cada país. En este caso, España se sitúa en una sonrojante decimosexta posición. Es decir, estamos en el top de países con tasas impositivas más altas, pero a la cola en recaudación. Sólo tres países ingresan menos que España: Letonia, Irlanda y Eslovaquia. A estas alturas, te estarás preguntando cómo es esto posible. Sencillamente tenemos un sistema impositivo ineficaz, donde se pierde dinero entre la ausencia de medios, las deducciones y el fraude. El sistema tributario español tiene numerosas carencias que han quedado visibles con unos simples datos. La principal consecuencia es la inseguridad que tiene el ciudadano sobre el destino de sus impuestos, pues no ve que se reporten en hacer una sociedad más justa e igualitaria.

Otro factor a tener en cuenta es el nivel salarial en relación a Europa. Este dato tampoco es alentador, pues la remuneración de los trabajadores españoles es un 16,6% más baja que nuestros vecinos europeos, cobrando 321 euros menos de media. Además, desde Europa se insiste en que nuestros salarios deben ajustarse a la baja, por lo que las expectativas de futuro no son esperanzadoras. Esto supone una alarmante reducción de nuestra renta disponible para hacer frente a todos los gastos mensuales. En definitiva: cobramos menos salario, pagamos más impuestos y la recaudación es deficiente.

Crear una empresa en otro país

Ante la elevada carga impositiva y el menor nivel de salarios que sufrimos en España, quizás estés pensando en trabajar por cuenta propia y vista la elevada burocracia existente en nuestro país, quieras conocer los trámites y costes que llevaría abrir tu empresa en otro país perteneciente a Europa. En la siguiente tabla puedes ver una útil comparación que define el número de trámites y los días que se necesitan de media para abrir un negocio en diferentes puntos de la geografía europea.

Comparativa emprender

Si necesitas abrir tu empresa a corto plazo y no quieres complicarte la vida con la tramitación, los tres países más interesantes son Portugal, Bélgica y Países Bajos, donde sólo te harían falta 4 días para cumplimentar un total de 4 trámites. Echando la vista a la parte final de la tabla, puedes encontrar España con una media de 23 días para abrir tu empresa teniendo que realizar hasta 10 trámites para ponerla en marcha.

Eso sí, no puedes decidirte a montar un negocio en el extranjero teniendo en cuenta sólo este aspecto. A pesar de las facilidades administrativas y la menor carga impositiva que hemos visto anteriormente, vas a encontrarte con gastos adicionales y dificultades. Entre los gastos, contratar una gestoría en el país de destino o realizar los viajes de avión pertinentes te va a suponer un coste extra. Respecto a las dificultades, tienes que valorar el desconocimiento sobre el propio país y su tejido empresarial, las leyes que lo regulan y la inexperiencia, entre otras muchas. Se trata de una decisión arriesgada, donde ahorrarte unos euros en la creación puede suponerte gastarlos en otras partidas. Si estás decidido, deberás realizar un detallado análisis de los gastos en los que puedes incurrir antes de firmar cualquier papel para garantizar (o no) la viabilidad de tu proyecto.

Ponemos fin a esta guía sobre los impuestos que gravan a ciudadanos y empresas. Esperamos haberte aclarado algunos aspectos sobre la presión fiscal a la que estás sometido. Como ves, se trata de un tema complejo debido a que los impuestos están sujetos a variaciones constantes y muchos de ellos actúan en función de tus circunstancias personales. Por ello, te recomendamos que si encuentras alguna dificultad te pongas en contacto con algún asesor antes de cometer algún error que pueda suponerte una sanción. Si te ha gustado el artículo puedes encontrar otros trucos para ahorrar en la economía doméstica en nuestra guía de trucos para ahorrar. Además, puedes pasarte por el blog para estar a la última en consejos y promociones de Internet. Para finalizar, recuerda que puedes estar al tanto de nuestras novedades en Facebook, Twitter, Youtube y GooglePlus.